Ante la incorporación de nuevas tecnologías

Trabajadores industriales buscan respuestas y realizan propuestas

Ante los desafíos que se presentan en el mundo del trabajo a raíz de la implementación de nuevas tecnologías, fundamentalmente en los sectores de la industria manufacturera, el Instituto Cuesta Duarte y el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP) crearon el proyecto Industria Integrada para generar capacidades de análisis y propuestas desde los trabajadores y las trabajadoras ante los cambios tecnológicos que se verifican en los procesos productivos, la organización del trabajo y las condiciones laborales.

«Hoy un fantasma recorre las fábricas de nuestro país y del mundo. Es el fantasma de una nueva revolución científica y tecnológica, que genera nuevas formas de producir y nuevos desafíos para toda la sociedad», comenzó diciendo la actriz María José Pedraja, integrante del departamento de Cultura del PIT-CNT, cuando se presentó el proyecto Industria Integrada el pasado jueves 29 de agosto en la sede de la central sindical.

De la presencia de ese fantasma en las fábricas podían atestiguar los delegados sindicales de las trece ramas en las que se lleva adelante el proyecto: molinos, dulce y afines, aceite, lácteos, industria del pan, pesca, azúcar, metal y ramas afines, vestimenta, curtidores, textiles, química y papel, que llenaban el auditorio y entre los que se encontraban también autoridades de los ministerios de Trabajo e Industria, así como integrantes de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU).

Sectores que antes agrupaban decenas de miles de trabajadores y que como producto de la incorporación de nuevas tecnologías (aquí en Uruguay o en terceros países) ha provocado una drástica reducción de la mano de obra.

En la presentación que realizaba Pedraja este dato adquiría una importancia meridiana:

«Entre los años 2006 y 2016, el índice de volumen físico de la industria manufacturera -esto es la cantidad de productos que fueron generados por esta rama de la industria- tomando como base 100, pasó de ese guarismo hasta casi 140. Un crecimiento notable.

Mientras tanto, el índice de horas trabajadas en la misma rama industrial pasó de la misma base 100 a apenas algo más de 80. Una caída también notable en la cantidad de trabajo humano requerido para producir esos bienes».

Ante quienes afirman que esta revolución científica y tecnológica augura el tiempo del fin del trabajo humano, las trabajadoras y los trabajadores afirman que sin su presencia como productores y consumidores de esos bienes, no existe futuro ni para el propio proceso económico, ni para la humanidad.

La audiencia no solamente abarrotaba la sala, sino que se encontraba expectante en relación a cuál iba a ser el papel que jugará el proyecto Industria Integrada, formado por el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT y el INEFOP.

El proyecto Industria Integrada busca elevar las condiciones de vida de las y los trabajadores comprendidos en esas áreas, así como generar capacidades sistemáticas y continuas de análisis, conocimiento y anticipación de los efectos que producen los cambios tecnológicos en los procesos productivos, en la organización del trabajo y en las condiciones laborales para los sectores seleccionados de la industria manufacturera.

Como parte de este objetivo se realizarán estudios sobre el perfil socio-demográfico de las trabajadoras y trabajadores del sector manufacturero y sus necesidades de capacitación, también sobre el impacto del cambio tecnológico en las condiciones de trabajo en cada uno de los sectores seleccionados a nivel nacional, regional e internacional.

Industria Integrada busca también realizar una evaluación de las tareas, las categorías, el salario y las condiciones generales de trabajo para cada uno de estos sectores y se elaborará una guía de evaluación de tareas y descripción de categorías.

Del mismo modo, se analizarán los desafíos del ejercicio de la tarea sindical en esta nueva etapa de la organización del trabajo y se elaborarán lineamientos para mejorar la actividad de las organizaciones sindicales.

El proyecto Industria Integrada buscará fomentar la elaboración de propuestas de los trabajadores en materia de políticas de empleo, atendiendo especialmente los cambios tecnológicos en los sectores seleccionados de la industria manufacturera.

Para lograr este objetivo se implementará un observatorio de políticas de empleo en estos sectores industriales y evaluación de las políticas implementadas y los procesos de reconversión laboral en los últimos años.

Del mismo modo, se elaborarán lineamientos de políticas de estímulo y apoyo al empleo, con criterios sectoriales, pensando en el crecimiento de actividades productivas que puedan resultar estratégicas para el país, en términos de desarrollo sostenible y empleo de calidad, tomando en cuenta el efecto del cambio tecnológico proyectado en los próximos años.

El director del Instituto Cuesta Duarte, Milton Castellanos, señaló que «es un enorme desafío para los trabajadores, para los sindicatos, para la central y para el Instituto Cuesta Duarte. Es un proyecto que trata de ubicar los problemas de las transformaciones tecnológicas y el impacto de las nuevas tecnologías en el trabajo».

«La tecnología no es una cosa neutra, (…) tienen un impacto en función de cómo se desarrollan. No es lo mismo que la tecnología sea impuesta a través del mercado, solamente con lo que los empresarios y el capital resuelvan. La tecnología debe ser incorporada de forma tripartita, con la participación activa del Estado y de los trabajadores, porque la incorporación de nuevas tecnologías afecta también la organización general del trabajo, de la matriz productiva y las relaciones internacionales que tenemos», agregó.

Ante los ataques que se han planteado desde algunos sectores empresariales y políticos a la negociación tripartita y por rama de actividad, Castellanos señaló que precisamente esta investigación es «para que sirva como plataforma para la negociación colectiva, para los Consejos de Salarios, para que mejoren su vida. Este trabajo debe servir para que los sindicatos tengan herramientas necesarias para que podamos vivir en una sociedad más justa y solidaria».

Por su parte, el director general del INEFOP, Eduardo Pereyra, señaló que las transformaciones del modo de producción requieren un involucramiento de las los sectores sociales para que se puedan tener un rol activo en la discusión y en la propuesta de alternativas ante estos cambios que se procesarán.

«El Fondo de Reconversión Laboral que administra INEFOP no es un fondo previsto para la inversión ni la ganancia, sino para la reconversión, para acompañar los procesos de transformación que tienen los sectores en el Uruguay, apuntalar la negociación colectiva, apoyar los procesos de diálogo, capacitar, investigar», apuntó Pereyra.

Por otro lado, Pereyra apunto al trabajo como eje vertebrador de la sociedad, pero aventuró que seguramente cambien las formas de trabajo y se generen nuevas actividades.

«Hoy el Uruguay cuenta con 5.000 puestos de trabajo vinculados a las energías renovables (eólica, hidráulica, fotovoltaica, biomasa). Hoy el Uruguay está desarrollando un Sistema de Cuidados que ocupa un número importante de personas; ha generado actividades vinculadas al medio ambiente que también emplean un número importante de personas; es uno de los principales productores de software, con desafíos en la programación y en el testing. Entonces, el Uruguay es un país que está apostando a elevar el nivel educativo de su población a efectos de que sea una zona del mundo que atraiga inversiones que buscan inteligencia, que buscan calidad y que buscan estabilidad», reafirmó el director general del INEFOP.

El secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, respecto a la presentación de este proyecto, destacó la importancia de promover una matriz productiva más diversa, más intensa en industrialización, con procesos de trabajo con más intensidad en conocimiento humano.

«Partimos de la base de que una matriz productiva que básicamente nos genera una inserción internacional intensa en materias primas o recursos naturales, en determinado momento hace que se reproduzca la dependencia y que se vayan asfixiando las posibilidades de producir -a través del trabajo pleno, del trabajo de calidad- un proceso de mejora en las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores y las trabajadoras», señaló el dirigente metalúrgico.

Abdala manifestó también que Industria Integrada permitirá preparar «la incorporación de la actual revolución tecnológica en las dinámicas de trabajo del país, y que la misma sea intensa, rica en conocimiento de los trabajadores y trabajadoras, intensa en negociación colectiva, con propuestas que tienen que ver con pensar en una nueva fiscalidad para la seguridad social, con el reparto equitativo del trabajo, con la reducción de la jornada laboral y con la formación permanente de los trabajadores».

El secretario general agregó que a estos objetivos se debe sumar un proceso de fortalecimiento del nivel de unidad, consciencia y organización de los trabajadores para que nuestra clase se constituya cada día en un sujeto importante en el desarrollo industrial del país.

Por otro lado, Abdala señaló que «hay un sentido antropológico del trabajo que es perenne. Podrán cambiar las formas concretas del trabajo y nosotros somos un agente de cambio para que cambien las relaciones sociales de producción en que el trabajo se desarrolla, pero el trabajo no va a desaparecer».

El sindicalista auguró que a medida que el sujeto humano evolucione, el trabajo «se irá mixturando como una actividad creativa con otras actividades como el deporte, con la educación, el disfrute cultural y la creación artística. Ese es nuestro sueño».

Ese sueño parece depender de qué decida hacer la sociedad con ese aumento de la productividad y esa disminución del esfuerzo humano inherente a esa nueva forma de producir. En definitiva, se trata de tomar partido sobre cómo lidiar con las nuevas formas de trabajar y con el papel que se le asigna al trabajo y a los trabajadores y trabajadoras.

No es una decisión menor, pero Uruguay estaría ubicado para este debate en las mejores condiciones, con una normativa que exige que las condiciones generales de trabajo sean negociadas en los consejos de trabajo con participación de Estado, trabajadores y empresarios discutiendo por rama de actividad.

Al mismo tiempo, el Fondo de Reconversión Laboral está en condiciones de financiar la capacitación de las nuevas generaciones de trabajadores que se requieren para la incorporación de la revolución tecnológica industrial.

Pero sobre todo, cuenta con un movimiento sindical dispuesto a dar la batalla por que estas nuevas tecnologías se incorporen apuntando a lograr que el aumento de la productividad redunde en mejores condiciones de vida y trabajo para toda la sociedad, especialmente para quienes producen la riqueza.

Publicada originalmente el 2 de setiembre de 2019 en
https://www.republica.com.uy/ante-la-incorporacion-de-nuevas-tecnologias-id727516/

Publicado por Industria Integrada

Ante los desafíos que se presentan en el mundo del trabajo a raíz de la implementación de nuevas tecnologías, fundamentalmente en los sectores de la industria manufacturera, el Instituto Cuesta Duarte y el INEFOP crearon el proyecto Industria Integrada para generar capacidades de análisis y propuestas desde los trabajadores ante los cambios tecnológicos que se verifican en los procesos productivos, la organización del trabajo y las condiciones laborales.

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