Avanza creación de Observatorio de Políticas Industriales

Montevideo, 25 de mayo (prensa Industria Integrada).- El proyecto Industria Integrada y el Departamento de Desarrollo Productivo del PIT-CNT avanzan en la conformación de un Observatorio de Políticas Industriales (OPI) que permita estudiar las políticas de empleo industrial y los procesos de reconversión laboral en los sectores que forman parte del proyecto.

El proyecto Industria Integrada, fue creado por el Instituto Cuesta-Duarte y el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) con el objetivo de analizar los desafíos que se presentan en el mundo del trabajo a raíz de la implementación de nuevas tecnologías, fundamentalmente en los sectores de la industria manufacturera. Su objetivo es generar capacidades de propuesta desde los trabajadores ante los cambios tecnológicos que se verifican en los procesos productivos, la organización del trabajo y las condiciones laborales.

Con el apoyo de Sebastián Torres -Oficial de Coordinación de Desarrollo en la Oficina de Naciones Unidas en Uruguay- y en el marco del convenio suscrito el pasado 11 de diciembre por parte de ONU Uruguay y el Instituto Cuesta-Duarte del PIT-CNT, se realizó una reunión el martes 19 de mayo en la que se sentaron las bases del Observatorio de Políticas Industriales que será creado como parte de los objetivos del proyecto Industria Integrada.

Para el diseño del OPI se tomaron en cuenta otras experiencias a nivel regional y global, así como la experiencia generada en el equipo técnico del proyecto Industria Integrada, enriquecida a su vez por aportes de la academia y de la elaboración teórica que ha ido construyendo el movimiento sindical a lo largo de generaciones.

El observatorio en cuestión estará conformado por tres áreas de trabajo: una vinculada propiamente a la recopilación y producción de datos industriales; otra dedicada al análisis de las políticas industriales y una tercera que fungirá como un repositorio documental.

La entrada de datos tendrá una línea dedicada a la recopilación y análisis de información ordenada y jerarquizada y otra línea dedicada a la producción de estudios propios.

Por otro lado, la entrada de políticas relevará los instrumentos de políticas públicas vinculadas a la industria, así como las propuestas que se realizan desde el movimiento sindical y las direcciones en las que se encaminan los convenios colectivos vinculados a los sectores parte de Industria Integrada.

Por último, el área de repositorio documental recolectará estudios y propuestas producidos en nuestro país, la región y el mundo, así como realizará estudios prospectivos del sector de las industrias manufactureras.

El OPI, en conjunto con el Departamento de Desarrollo Productivo se constituirán en la usina teórica del movimiento sindical uruguayo en relación con las políticas industriales y cómo las trabajadoras y los trabajadores asumen las transformaciones que se procesan aceleradamente en este sector.

FIN/PRENSA INDUSTRIA INTEGRADA/PS/EB/

Naciones Unidas en Uruguay refuerzan cooperación con el Instituto Cuesta Duarte

La coordinadora residente del sistema de Naciones Unidas en Uruguay, Mireia Villar Forner, ratificó la voluntad de cooperación del organismo multinacional con el Instituto Cuesta-Duarte del PIT-CNT con el que suscribió un convenio el pasado 11 de diciembre.

Villar comprometió el respaldo de las distintas agencias que forman parte de la ONU con el Cuesta-Duarte, creado por el PIT-CNT en 1989 con el objetivo global de realizar el apoyo técnico a los trabajadores organizados en materia de formación e investigación para su mejor desempeño en la acción y en la representación de sus iguales en el marco de la lucha de clases.

La Coordinadora Residente comprometió los esfuerzos de la oficina regional de la OIT para el estudio de las relaciones laborales y la negociación salarial en las industrias manufactureras, así como el trabajo de ONU Mujeres en la formación de mujeres en materia de liderazgo, prevención de la violencia de género, cuidado e incorporación de una mirada feminista transversal a todo el proyecto.

La ONU en Uruguay desarrollará un plan de todo el sistema para apoyar el trabajo del Instituto Cuesta-Duarte para contribuir en la reflexión sobre el impacto del Covid-19 y analizar el proceso de recuperación para que “como mínimo, no se ensanchen las brechas que existían antes”.

Milton Castellano -director del Instituto Cuesta Duarte- destacó la importancia de pensar las relaciones laborales del futuro a raíz de la incorporación de las nuevas tecnologías en las industrias manufactureras y cuyas transformaciones se ven hoy aceleradas por el impacto de la pandemia de Covid-19, al tiempo que agradeció la cooperación que hasta ahora ha brindado sistema de Naciones Unidas en Uruguay en la creación de un observatorio de políticas industriales.

En la reunión, que se realizó el pasado viernes 15 de mayo a través de videoconferencia, Forner y Castellano estuvieron acompañados del economista Sebastián Torres -Oficial de Coordinación de Desarrollo en la Oficina de Naciones Unidas en Uruguay- e integrantes del equipo técnico del proyecto Industria Integrada.

El proyecto Industria Integrada, junto con el departamento de Desarrollo Productivo del PIT-CNT y el Sistema de Naciones Unidas en Uruguay organizaron un ciclo de conferencias los jueves 11, 18 y 25 de junio a cargo del economista Sebastián Torres con el título “Transformación productiva, ambiental y social en el marco de la Agenda 2030”.

Las conferencias, que se realizarán en la sede de Sutel (Cufré 2332 esquina Cabildo, Montevideo) de 11:00 a 12:30 horas, tendrán una modalidad mixta tanto presencial como virtual y requerirán inscripción previa a través del correo electrónico correo@industriaintegrada.uy. Quienes asistan a la sede de Sutel contarán con todas las medidas de protección sanitaria. El uso de tapabocas será obligatorio.

Sebastián Torres analizará la transformación productiva del Uruguay

El economista Sebastián Torres ofrecerá un ciclo de conferencias organizado por el proyecto Industria Integrada del Instituto Cuesta Duarte los días 11, 18 y 25 de junio para analizar la situación del sector manufacturero uruguayo.

Montevideo, 13 de mayo de 2020.- El proyecto Industria Integrada, así como el departamento de Desarrollo Productivo del PIT-CNT y el Sistema de Naciones Unidas en Uruguay organizaron un ciclo de conferencias los jueves 11, 18 y 25 de junio a cargo del economista Sebastián Torres con el título “Transformación productiva, ambiental y social en el marco de la Agenda 2030”.

Las conferencias, que se realizarán en la sede de Sutel de 11:00 a 12:30 horas, tendrán una modalidad mixta (tanto presencial como virtual) requerirán inscripción previa a través del correo electrónico correo@industriaintegrada.uy. Quienes asistan a la sede de Sutel contarán con todas las medidas de protección sanitaria. El uso de tapabocas será obligatorio.

Sebastián Torres es Oficial de Coordinación de Desarrollo en la Oficina de Naciones Unidas en Uruguay y economista graduado de la Universidad de la República con una Maestría en Estudios de Desarrollo por el Instituto de Estudios Sociales de La Haya.

Torres es además Doctor en Economía por la Universidad de Leicester de Inglaterra y tiene un Post-Doctorado en Economía por el Consejo de Investigaciones Sociales y Económicas del Reino Unido.

Durante los últimos 15 años se ha desempeñado como Director Nacional de Industrias del Ministerio de Industria, Energía y Minería; Director de Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto; Director de la Agencia Nacional de Innovación e Investigación; así como Profesor Grado 4 de la Universidad Católica, Universidad de la República y Universidad de Londres.

Cuenta con más de 30 publicaciones científicas y -por su trayectoria profesional- ha recibido becas y distinciones académicas de Harvard, MIT, Universidad de Cambridge, Banco Mundial y del Instituto de Investigaciones del Desarrollo de la Universidad de Naciones Unidas, entre otras instituciones.

Ante los desafíos que se presentan en el mundo del trabajo a raíz de la implementación de nuevas tecnologías, fundamentalmente en los sectores de la industria manufacturera, el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT -con el apoyo del INEFOP- creó el proyecto Industria Integrada para generar capacidades de análisis y propuestas desde los trabajadores ante los cambios tecnológicos que se verifican en los procesos productivos, la organización del trabajo y las condiciones laborales.

FIN/PRENSA INDUSTRIA INTEGRADA/PSS

Tatiana Antúnez: Quedarse en casa no es romántico como se plantea desde Hollywood

El proyecto Industria Integrada del Instituto Cuesta-Duarte e Inefop pone a disposición de todas las trabajadoras y los trabajadores de las industrias manufactureras la grabación del seminario “El feminismo como práctica emancipadora de toda la humanidad”.

Tatiana Antúnez, coordinadora del capítulo Mujeres Integradas, realiza en esta nota algunos comentarios para que quienes accedan a este material encuentren un marco de referencia previo.

A partir de hoy, está disponible en el canal de Youtube del proyecto Industria Integrada (también en los enlaces que están en esta misma nota) la divulgación completa del seminario “El feminismo como práctica emancipadora de toda la humanidad”, que se realizó en la sede del PIT-CNT el pasado 6 de marzo como instancia previa a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora que se realiza anualmente el 8 de marzo.

“Es muy importante la divulgación de este material, porque en este momento de aislamiento por el impacto del coronavirus Covid-19, es muy importante que no estemos incomunicados. Es un esfuerzo del proyecto Industria Integrada para mantener los espacios de formación y seguir generando la promoción de la reflexión y la generación de propuestas”, señaló Tatiana Antúnez, coordinadora del capítulo Mujeres Integradas.

Antúnez, quien es educadora social, agregó: “Hoy la tecnología para estar comunicados es la que nos permite continuar el trabajo de formación, pero también es importante que la utilicemos para garantizar las condiciones básicas de superviviencia de las personas al mismo tiempo que protegen su salud y su vida”.

Primera parte de la jornada “El feminismo como práctica emancipatoria de toda la humanidad”

Muchas mujeres que hoy se encuentran en sus casos cumpliendo sus tareas laborales dentro de su casa, al mismo tiempo que están 24X7 atendiendo los cuidados de sus familias y las tareas domésticas, por lo que este material permitirá un contacto con el mundo exterior y estimulará formas de pensar colectivo por parte de todas y todos.

“Quedarse en casa no es algo tan romántico como se promueve desde algunos artistas de Hollywood, ya que la realidad de las trabajadoras y los trabajadores no es la misma, así que todo lo que nos haga sacudir la cabeza y reflexionar sobre nuestra realidad es positivo para la construcción de propuestas y saber colectivo”, reafirmó Antúnez.

La coordinadora de Mujeres Integradas apuntó que desde el mes de diciembre se ha generado una comisión de género abierta a todas las compañeras y compañeros que deseen participar de los diferentes sindicatos que integran el proyecto Industria Integrada, que agrupa a las trabajadoras y trabajadores de las industrias manufactureras.

Desde ese espacio se valoró la posibilidad de realizar una actividad previa al 8 de marzo para acompañar y ser parte activa de la movilización, al mismo tiempo que generara un espacio de reflexión acerca de los aportes de las diferentes miradas del feminismo del mundo en que vivimos y de las transformaciones que han ocurrido y que deben ocurrir para construir una sociedad más justa e igualitaria.

“El feminismo como práctica emancipatoria de toda la humanidad”, fue el marco con el que se dio esta convocatoria y esto quedó muy plasmado en las diferentes miradas que participaron en todos los paneles.

Antúnez planteó que era “muy importante que se resaltaran las voces de las trabajadoras de la industria, por lo que fue muy importante la participación de una de las compañeras integrantes de nuestra comisión de género, que reveló lo que es ser mujer y trabajar en los rubros vinculados a la industria, que están muy masculinizados, por lo que hay mucho trabajo por delante”.

El proyecto tiene que ver con el mundo del trabajo, pero también con el futuro del trabajo y es muy importante cómo las mujeres vemos ese futuro en clave de oportunidad. Analizar qué vienen a ofrecer las nuevas tecnologías para que podamos encontrarnos en un lugar de trabajo donde estemos a la par entre compañeras y compañeros.

El evento contó también con distintas miradas transversales, producto de que la lucha feminista es vista como una intersección de distintas formas de opresión, como la que se ejerce contra las mujeres afro, contra las mujeres del interior de nuestro país, la que se ejerce a través de las limitaciones a la salud sexual y reproductiva, la que se ejerce contra las mujeres que han optado por la maternidad, entre muchas otras.

“Fue muy importante la participación de Mireia Villar, coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas en Uruguay -con la que ya desde hace un tiempo venimos dialogando-, que permitió dar una mirada global de género a esta propuesta que venimos desarrollando desde Industria Integrada con el objetivo de formar capacidades y propiciar liderazgos para que las compañeras puedan ocupar los espacios que les corresponde”, afirmó.

Antúnez destacó la importancia de la visión histórica, “ya que las luchas del pasado y las del presente están conectadas. No empezamos de cero. El conocimiento de la historia también es una herramienta de transformación. Hay historias de mujeres en la lucha por la emancipación que nos dejaron un legado que es imprescindible tener en cuenta. En definitiva es seguir adelante con una construcción histórica que viene desde hace muchos años y que seguiremos dando por aquellas que en algún momento alzaron la voz y ya no están”.

Estuvieron también las visiones de la comunicadora Iliana da Silva, que planteó el tema de la ética que deberían tener los medios a la hora de informar sobre los temas de violencia de género y de la deportista Cris Namús, que relató el tema no solamente del ejercicio de su disciplina en un espacio absolutamente masculinizado como el del boxeo, sino también la brecha salarial que sufren las mujeres en sus espacios de trabajo.

“Estas miradas sacuden un poco la estructura, pero hacen a un todo. Si nosotras pensamos que es importante construir mayores niveles de igualdad en el seno de nuestra organizaciones y en el seno de nuestros lugares de trabajo, estas miradas resultan fundamentales”, concluyó Antúnez.

Segunda parte de la jornada “El feminismo como práctica emancipatoria de toda la humanidad”

Proyecto Industria Integrada busca conocer impacto del Covid-19 en el mundo del trabajo

Montevideo, 25 de abril de 2020 (Prensa Industria Integrada).- El proyecto Industria Integrada, surgido como iniciativa del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT y el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP) para analizar el impacto en el empleo de la aplicación de nuevas tecnologías en la industria manufacturera, lanzó una encuesta web para medir el impacto de la pandemia del coronavirus Covid-19 en las condiciones de trabajo de las uruguayas y los uruguayos.

Federico Pérez, integrante del equipo técnico de Industria Integrada, señaló en entrevista a TNU (la televisión pública uruguaya) destacó que la encuesta es abierta a toda la población y que se demora apenas cinco minutos en completarla.

“En el marco de esta situación actual tan particular, hemos decidido hacer esta encuesta para -por un lado- comparar la situación de los trabajadores industriales respecto al resto de los trabajadores, pero también para conocer la situación general de los trabajadores uruguayos”, destacó Pérez.

El instrumento de análisis de la realidad buscará también relevar situaciones vinculadas con la violencia basada en género en las actuales condiciones de aislamiento social vinculadas a la pandemia.

La encuesta puede completarse haciendo clic en el enlace https://bit.ly/2RMxuDV y no requiere información personal sino exclusivamente datos de interés estadístico.

El proyecto Industria Integrada analiza 13 ramas de actividad (las correspondientes a las principales industrias manufactureras): molinos, dulce y afines, aceite, lácteos, industria del pan, pesca, azúcar, metalúrgicos y ramas afines, vestimenta, curtidores, textiles, química y papel.

Industria Integrada analiza el impacto del cambio tecnológico, así como realiza estudios prospectivos que permiten evaluar las oportunidades y riesgos que presentan. Así mismo, se realizarán estudios sobre las y los trabajadores de estos sectores, para relevar sus capacidades y principales necesidades.

A través de este esfuerzo se espera generar capacidades de análisis y propuestas desde los trabajadores ante los cambios tecnológicos que se verifican en los procesos productivos, la organización del trabajo y las condiciones laborales.

El proyecto también analiza qué movimiento sindical es necesario para esta nueva etapa y las experiencias internacionales en ese sentido, por lo que genera los caminos para la construcción de una confederación de trabajadores industriales en el marco del PIT-CNT que pueda hacer más fuertes a las trabajadoras y los trabajadores industriales a la hora de negociar las condiciones de empleo.

El futuro de la UTU está en la cruz de dos caminos

Entrevista a Miguel Venturiello, representante de los trabajadores en el CETP-UTU

El pasado 29 de octubre, en el espacio El futuro del trabajo que se emite los martes a las 10:30 en CX 30 Radio Nacional, fue entrevistado Miguel Venturiello, representante de los trabajadores en el Consejo de Educación Técnico Profesional (CETP-UTU).

En el espacio semanal del proyecto Industria Integrada en La Radio, Venturiello destacó que la formación técnico-profesional “se encuentra en la cruz de dos caminos”.

“¿Por qué señalamos que llegamos a la cruz de dos caminos? Porque si el país no se pone a analizar el trabajo, los tipos de trabajo, la matriz productiva que tiene y en qué sector de la cadena agregar valor, todos estos trabajadores calificados que salen al mundo del trabajo no tendrán en qué hacerlo. La cruz de los caminos está en que la parte educativa, técnica, tecnológica da esto al Uruguay y el país tiene que tomar definiciones de país -que no las toma el sistema educativo solo ni aislado, sino como parte de una cadena que discute estos temas- y ver cómo lo canalizamos y potenciamos. De lo contrario tendremos jóvenes frustrados o jóvenes que verán su horizonte en otro país para aplicar lo que aprendieron”, afirmó Venturiello.

“Cuando en Uruguay ha habido consejos de salarios fuertes, la matrícula de UTU crece. Los consejos de salarios se crearon en 1943 y la UTU en 1942. Cuando surgen los consejos de salarios y se desarrolla la política de sustitución de importaciones, la UTU explota. En cambio, cuando surge el pachequismo y la dictadura, caen los consejos de salarios y se deroga la UTU. En 1985 se reinstalan los consejos de salarios y nuevamente crece la UTU. En los noventa caen los consejos de salarios y también la matrícula de UTU. En 2005 se reinstalan los consejos y llegamos a la UTU que tenemos hoy. ¿Qué quiero decir con todo esto? Que cuando el país pone el trabajo como centro y al trabajador como eje principal de ese centro de desarrollo que es el trabajo, la UTU crece. Así que la matrícula de UTU se juega junto con la política económica del país”, enfatizó.

La UTU ha tenido una explosión de su matrícula desde 59.000 estudiantes en 2005 a más de 100.000 en este año 2019, fundamentalmente en la educación terciaria no universitaria -que forma técnicos altamente calificados- donde el número de alumnas y alumnos pasó de cerca de 1.800 estudiantes a más de 13.000. Pero la UTU no experimentó este crecimiento solamente en el número de estudiantes, sino que estas carreras altamente especializadas pasaron de 18 carreras a 67, que se encuentran distribuidas en todo el país.

La decisión de noviembre

El representante de los trabajadores en el CETP-UTU destacó que esta decisión en torno a qué papel cumple el trabajo en la sociedad, junto con la propia definición de qué matriz productiva se desarrollará en el país, son ambas de extrema importancia para el futuro de esa institución educativa y son definiciones que corresponden a la política económica que asumirá el futuro gobierno que se elegirá el próximo 24 de noviembre.

Si el modelo es primario exportador, donde las perspectivas laborales son muy pocas; los técnicos que formamos en mecatrónica, técnicos especializados en tendidos eléctricos, fibra óptica y telecomunicaciones y los especialistas en informática, por ejemplo, no tienen viabilidad y aplicación, reafirmó.

La perspectiva debería ser analizar en qué cadena debe insertarse el Uruguay, no por una producción en masa, sino por la calidad de su producción, por lo que el estudio del cambio de la matriz productiva debe hacerse a través de estudios prospectivos y multidisciplinarios para definir la o las cadenas en las que se debe enfocar el país, definiendo además el punto de la cadena en que se agregará el valor. A partir de esto, se debe definir en la UTU -junto con el Instituto Nacional de INEFOP- las estrategias para actualizar a los trabajadores en actividad y acreditar saberes, así como formar a los futuros trabajadores del país, explicó Venturiello.

Con relación a si la UTU y el país están preparados para este desafío, el consejero afirmó que sí, porque la material principal -que es el nivel de conocimiento- está en nuestra sociedad como evidencia el trabajo de formación y capacitación que se realiza en instalaciones como el Centro de Mecatrónica que la UTU tiene instalado en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU).

Ahora bien, si nos preguntamos si el parque industrial uruguayo ha realizado las inversiones para incorporar nuevas tecnologías, Venturiello en cambio dio una respuesta negativa: “Nosotros tenemos un parque tecnológico instalado con tecnologías del siglo XX y a lo sumo en alguna fase de transición con el siglo XXI. Todavía no se ha instalado la tecnología 4.0”.

Cada vez que hay una revolución industrial hay una amenaza para el trabajo y esto ya ocurrió en Uruguay a principios del siglo XX, cuando se pasó del trabajo sobre la base de la fuerza bruta al trabajo mecanizado, lo que creo una brutal amenaza para el trabajo. La respuesta del país en 1915 fue reducir la jornada laboral de doce a ocho horas, no para aumentar el tiempo de ocio, sino precisamente para que el trabajador pudiera formarse de acuerdo a las nuevas necesidades planteadas por la nueva forma de producción en complejos fabriles. Allí fue cuando se creó la Escuela Industrial y se incitó al trabajador a formarse. Fue entonces una decisión política: bajar las horas de trabajo para dar espacio a la formación, recordó Venturiello.

“Hoy tenemos también la posibilidad de estudiar en qué sectores podemos pasar de las ocho horas a seis horas y usar dos horas para la formación y actualización permanente de los trabajadores, política que ya tenemos andando y fuertemente entre UTU e INEFOP”.

La Universidad de los Trabajadores

Venturiello destacó la importancia de que en el futuro se mantenga siempre en la UTU un representante del mundo del trabajo para que analice junto con la central de los trabajadores y defienda la herramienta que significa la institución para defender el crecimiento con trabajo de calidad.

Por los desafíos que se vienen para el mundo del trabajo, el país debería estar en condiciones de discutir la creación de una tercera universidad, la Universidad de los Trabajadores, sobre la base del actual CETP-UTU.

“Nosotros lo planteamos en un debate público que hicimos como para sentarse varias partes para armar un proyecto sobre esto, que no es desde cero, sino parados desde este acumulado que tiene la UTU y desde donde está posicionada la UTU hoy. Incluso en cinco carreras ya pedimos reconocimiento universitario: maquinista naval, ingeniero tecnológico aeronáutico, ingeniero tecnológico en vitivinicultura, tecnólogo en vitivinicultura, tecnólogo en biotecnología y el tecnólogo prevencionista. Cinco carreras que hacen al trabajo y pueden ser reconocidas con el título universitario”, indicó.

Una institución que analice junto al mundo del trabajo -trabajadores organizados, sectores empresariales- más el Estado como locomotora de custodia y desarrollo y a la vanguardia en la protección del pueblo al implementar estas transformaciones. Una institución que evalúe también como adaptar la formación al mundo del trabajo y las continuas transformaciones que se producen en ese proceso de formación, explicó.

Destacó que las carreras deberían ser más cortas, con una fuerte formación de base y con la posibilidad de tener ciclos de especialización para adaptarse a las nuevas tecnologías que van surgiendo permanentemente y luego al cabo de unos pocos años ir a buscar al mundo del trabajo a la persona formada, actualizar sus conocimientos en el sistema educativo y devolverlo al mundo del trabajo. Un diálogo y un camino fluido entre educación y trabajo de forma permanente.

Por eso mismo, Venturiello entiende que es clave la relación entre la UTU y la central sindical -con la que se han tendido muchos puentes a lo largo de este período- debería ser permanente. Incluso debería pensar

“Hoy en día en la plataforma de todos los sindicatos que negocian por rama de actividad está el tema de la formación con la UTU y el INEFOP -que está en conjunto y de la mano-, así que la central debería abrazarse a la UTU y la UTU abrazarse a la central sindical”, reafirmó.

El consejero representante de los trabajadores destacó que esta visión es la que está en debate en estos días, ya que -como se ha podido apreciar en en este período- si se entiende al mercado como el único asignador de los recursos, es una la situación y si en cambio se visualiza al Estado como quien se coloque a la vanguardia de estas transformaciones, la diferencia es muy significativa.

El neoliberalismo caotiza la producción

Esa fue la conclusión a la que arribaron los trabajadores que participaron del seminario internacional “El impacto de las nuevas tecnologías en la organización del trabajo” organizado por el proyecto Industria Integrada del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT.

El evento, que contó con la participación de invitados de Argentina, Brasil y Chile y con una participación de más de cien delegados sindicales de todo el país, no solamente analizó el impacto de las nuevas tecnologías en la producción industrial, sino que estuvo fuertemente influido por el impacto de las políticas neoliberales que se aplican en los países vecino del Cono Sur y que impactan no solamente en la forma de producción, sino en las condiciones de vida de los trabajadores.

Lo que demostró el seminario, de acuerdo a los delegados sindicales presentes, es que las condiciones en las que se produce la aplicación de las nuevas tecnologías impactan en las condiciones en las que se desarrollan las relaciones de trabajo tanto o más que la propia innovación tecnológica.

En definitiva, el impacto de esa innovación depende del tipo de proyecto de desarrollo nacional que esté planteado, o de la ausencia del mismo.

El caso argentino

Un astillero sin barcos y sin gente, eso es lo que produjo el gobierno de Macri, de acuerdo a lo que denunció Diego Seimandi, integrante de la Asociación de Trabajadores del Estado, CTA (autónoma). Seimandi trabaja desde hace 20 años en el Astillero Río Santiago, ubicado en la provincia de Buenos Aires, aseguró que la falta de una política de desarrollo nacional y de incorporación de tecnologías de punta en la industria naval, provocó que esa área -estratégica para el desarrollo nacional- haya quedado rezagada y su actividad se haya visto mermada hasta su mínima expresión.

El Astillero Río Santiago -cuya propiedad es 100% estatal- es la instalación metalmecánica más grande de la Argentina y una de los cinco más grandes del continente.

Seimandi, quien es también integrante de la Comisión Asesora de la Industria Naval Nacional y asesor de la Comisión de Intereses Marítimos de la Cámara de Diputados, rescató la política aplicada durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, quienes apoyaron el trabajo de esta industria, incorporando nuevas tecnologías y logrando capacidades de producción de punta.

En este período, se realizó un acuerdo de producción con Alemania que permitió la fabricación de cinco buques graneleros para ese país, producidos en tiempos récord e incorporando la experiencia para la optimización de los procesos, de forma tal que para el primer buque se necesitaron 48 meses, pero ya el quinto insumió solamente 18 meses.

Del mismo modo, se hizo un acuerdo con Venezuela para la producción de dos buques súper petroleros de más de 250 metros de eslora y de última tecnología. Uno de ellos -bautizado Eva Perón- fue terminado, sin embargo el gobierno de Macri impidió que se le entregara a la estatal Pdvsa (Petróleos de Venezuela, SA). El Ejecutivo paralizó también la construcción de la otra nave -denominada Juana Azurduy- motivado en consideraciones políticas, ya que Macri respalda el bloque impuesto a Venezuela por parte de los Estados Unidos.

El Astillero Río Santiago perdió también el contrato que tenía con la Armada argentina para la construcción de lanchas patrulleras que habían sido desarrolladas con inteligencia nacional y se producían con licencia japonesa, que incorporaban también alta tecnología en la producción. Las embarcaciones de este tipo que se utilizan ahora en Argentina son adquiridas en el extranjero sin ningún componente de trabajo ni de inteligencia nacional.

Este es un caso concreto que revela cómo la aplicación del modelo neoliberal, en este caso a través del alejamiento del Estado de las actividades productivas, genera la desincorporación de innovación en la industria y retraso tecnológico en industrias que no solamente generan mano de obra sino que contribuyen a la soberanía y a la creación de un proyecto de desarrollo nacional.

El caso Brasil

La situación no es igual en Brasil, donde la incorporación de nuevas tecnologías se ha producido de la mano con el retiro del Estado de los procesos de negociación colectiva e incluso de regulación de los contratos de trabajo.

El gobierno de Michel Temer, que surgió a raíz del golpe de Estado contra Dilma Rousseff en 2016, eliminó el Ministerio de Trabajo y aprobó una serie de normas que desregulan el “mercado de trabajo” y que incluso habilitan -en pleno siglo XXI- el trabajo en condiciones de esclavitud.

Así lo expresó Maicon Vasconcelos, quien es trabajador metalúrgico desde hace 27 años en la fábrica Mercedes Benz, ubicada en el ABC paulista, y quien desde hace 22 años milita en la Confederación Nacional de Metalúrgicos, integrante de la CUT.

Las leyes aprobadas en materia de negociación permiten la contratación “a cambio de un lugar donde dormir y un plato de comida”. Del mismo modo, se eliminaron las limitaciones a la jornada laboral, de forma que se pueden establecer jornadas que superen las 12, 14 o más horas.

Aunque se supone que esos convenios laborales individuales cuentan con el acuerdo del trabajador, en una relación completamente desigual como es la que se produce entre un trabajador y un obrero, no cuesta trabajo imaginar quién acepta las condiciones de quién, señaló Vasconcelos.

El dirigente sindical brasileño, único latinoamericano en la dirección del sindicato mundial de la Mercedes-Benz, relató también que el aumento de 47% que habían obtenido los trabajadores metalúrgicos como parte de los procesos de negociación colectiva ha ido retrocediendo desde que asumieran los gobiernos neoliberales.

Al no haber contrapeso de la organización de los trabajadores a las intenciones de los patrones, la incorporación de nuevas tecnologías ha ido en desmedro de los puestos de trabajo y del salario de los trabajadores.

En lugar de reducir el esfuerzo físico en el trabajo, o de reducir la jornada, o de incrementar el salario por el aumento de la productividad, los empleadores embolsan la ganancia y el trabajador va a la calle o ve que se le reduce el salario o que le exigen aumentar la jornada de trabajo.

Sin embargo, Vasconcelos -quien es licenciado con posgrado en Economía y Relaciones de Trabajo y tiene una maestría en Economía Política Mundial- explicó que en los países centrales la incorporación de robotización y/o digitalización de procesos ha permitido disminuir los trabajos de riesgo y reducir la carga física del trabajo.

“Los trabajadores pueden estar simulando que sueldan, mientras están en una oficina con aire acondicionado, mientras un brazo robótico es el que está frente al metal, liberando al obrero de la exposición al calor, sustancias cancerígenas, condiciones de riesgo como el trabajo en altura, entre otras”, afirmó.

Vasconcelos destacó que en Alemania -donde por supuesto está la casa matriz de la Mercedes-Benz- el Estado juega un papel protagónico en la incorporación de nuevas tecnologías en la industria y estableciendo mecanismos regulatorios -por ejemplo a través de impuestos y del establecimiento de normas- para que su implementación no solamente no reduzca puestos de trabajo, sino para establecer un proyecto de desarrollo nacional y regional que mejore las condiciones de vida de los trabajadores.

“Y en esto, todo tiene que ver que existan sindicatos fuertes”, expresó.

El caso chileno

Chile es el único caso en el que el neoliberalismo se ha expresado en estado puro. A esto contribuyó la dictadura de Augusto Pinochet que aplicó a sangre y fuego los intereses de los patrones y del imperialismo norteamericano y los sucesivos gobiernos democráticos que han sido muy tibios -cuando no reacios- a establecer normas que permitan regular las condiciones de trabajo en los distintos sectores de la economía. Así lo explicó Miguel Soto, secretario de Relaciones Internacionales de la Confederación Sindical de Trabajadores Metalúrgicos de Chile (Constramet), quien destacó que en su país está en pleno proceso de debate una norma que permita la reducción de la jornada laboral a cuarenta horas semanales, como mecanismo para impedir la pérdida de puestos de trabajo.

Soto explicó que los estudios en la materia muestran que para 2025, la pérdida de plazas laborales en ese país llegaría a casi tres millones y medio de personas, fundamentalmente a raíz de la incorporación de nuevas tecnologías.

La reducción de la jornada laboral, que en este momento es en ese país de 45 horas, permitiría paliar esa pérdida, al tiempo que mejoraría las condiciones de vida de millones de trabajadoras y trabajadores chilenos.

Sin embargo, tanto los empleadores como el gobierno de ese país se han opuesto a la medida, que está en pleno proceso de debate parlamentario y que los trabajadores defienden no solamente como un derecho de los trabajadores a participar de esa manera del aumento de la productividad, sino como mecanismo para lograr que se mantengan los puestos de trabajo decentes y estables.

Publicada originalmente el 5 de octubre de 2019 en
https://www.republica.com.uy/el-neoliberalismo-caotiza-la-produccion-id732527/

Ante la incorporación de nuevas tecnologías

Trabajadores industriales buscan respuestas y realizan propuestas

Ante los desafíos que se presentan en el mundo del trabajo a raíz de la implementación de nuevas tecnologías, fundamentalmente en los sectores de la industria manufacturera, el Instituto Cuesta Duarte y el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP) crearon el proyecto Industria Integrada para generar capacidades de análisis y propuestas desde los trabajadores y las trabajadoras ante los cambios tecnológicos que se verifican en los procesos productivos, la organización del trabajo y las condiciones laborales.

«Hoy un fantasma recorre las fábricas de nuestro país y del mundo. Es el fantasma de una nueva revolución científica y tecnológica, que genera nuevas formas de producir y nuevos desafíos para toda la sociedad», comenzó diciendo la actriz María José Pedraja, integrante del departamento de Cultura del PIT-CNT, cuando se presentó el proyecto Industria Integrada el pasado jueves 29 de agosto en la sede de la central sindical.

De la presencia de ese fantasma en las fábricas podían atestiguar los delegados sindicales de las trece ramas en las que se lleva adelante el proyecto: molinos, dulce y afines, aceite, lácteos, industria del pan, pesca, azúcar, metal y ramas afines, vestimenta, curtidores, textiles, química y papel, que llenaban el auditorio y entre los que se encontraban también autoridades de los ministerios de Trabajo e Industria, así como integrantes de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU).

Sectores que antes agrupaban decenas de miles de trabajadores y que como producto de la incorporación de nuevas tecnologías (aquí en Uruguay o en terceros países) ha provocado una drástica reducción de la mano de obra.

En la presentación que realizaba Pedraja este dato adquiría una importancia meridiana:

«Entre los años 2006 y 2016, el índice de volumen físico de la industria manufacturera -esto es la cantidad de productos que fueron generados por esta rama de la industria- tomando como base 100, pasó de ese guarismo hasta casi 140. Un crecimiento notable.

Mientras tanto, el índice de horas trabajadas en la misma rama industrial pasó de la misma base 100 a apenas algo más de 80. Una caída también notable en la cantidad de trabajo humano requerido para producir esos bienes».

Ante quienes afirman que esta revolución científica y tecnológica augura el tiempo del fin del trabajo humano, las trabajadoras y los trabajadores afirman que sin su presencia como productores y consumidores de esos bienes, no existe futuro ni para el propio proceso económico, ni para la humanidad.

La audiencia no solamente abarrotaba la sala, sino que se encontraba expectante en relación a cuál iba a ser el papel que jugará el proyecto Industria Integrada, formado por el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT y el INEFOP.

El proyecto Industria Integrada busca elevar las condiciones de vida de las y los trabajadores comprendidos en esas áreas, así como generar capacidades sistemáticas y continuas de análisis, conocimiento y anticipación de los efectos que producen los cambios tecnológicos en los procesos productivos, en la organización del trabajo y en las condiciones laborales para los sectores seleccionados de la industria manufacturera.

Como parte de este objetivo se realizarán estudios sobre el perfil socio-demográfico de las trabajadoras y trabajadores del sector manufacturero y sus necesidades de capacitación, también sobre el impacto del cambio tecnológico en las condiciones de trabajo en cada uno de los sectores seleccionados a nivel nacional, regional e internacional.

Industria Integrada busca también realizar una evaluación de las tareas, las categorías, el salario y las condiciones generales de trabajo para cada uno de estos sectores y se elaborará una guía de evaluación de tareas y descripción de categorías.

Del mismo modo, se analizarán los desafíos del ejercicio de la tarea sindical en esta nueva etapa de la organización del trabajo y se elaborarán lineamientos para mejorar la actividad de las organizaciones sindicales.

El proyecto Industria Integrada buscará fomentar la elaboración de propuestas de los trabajadores en materia de políticas de empleo, atendiendo especialmente los cambios tecnológicos en los sectores seleccionados de la industria manufacturera.

Para lograr este objetivo se implementará un observatorio de políticas de empleo en estos sectores industriales y evaluación de las políticas implementadas y los procesos de reconversión laboral en los últimos años.

Del mismo modo, se elaborarán lineamientos de políticas de estímulo y apoyo al empleo, con criterios sectoriales, pensando en el crecimiento de actividades productivas que puedan resultar estratégicas para el país, en términos de desarrollo sostenible y empleo de calidad, tomando en cuenta el efecto del cambio tecnológico proyectado en los próximos años.

El director del Instituto Cuesta Duarte, Milton Castellanos, señaló que «es un enorme desafío para los trabajadores, para los sindicatos, para la central y para el Instituto Cuesta Duarte. Es un proyecto que trata de ubicar los problemas de las transformaciones tecnológicas y el impacto de las nuevas tecnologías en el trabajo».

«La tecnología no es una cosa neutra, (…) tienen un impacto en función de cómo se desarrollan. No es lo mismo que la tecnología sea impuesta a través del mercado, solamente con lo que los empresarios y el capital resuelvan. La tecnología debe ser incorporada de forma tripartita, con la participación activa del Estado y de los trabajadores, porque la incorporación de nuevas tecnologías afecta también la organización general del trabajo, de la matriz productiva y las relaciones internacionales que tenemos», agregó.

Ante los ataques que se han planteado desde algunos sectores empresariales y políticos a la negociación tripartita y por rama de actividad, Castellanos señaló que precisamente esta investigación es «para que sirva como plataforma para la negociación colectiva, para los Consejos de Salarios, para que mejoren su vida. Este trabajo debe servir para que los sindicatos tengan herramientas necesarias para que podamos vivir en una sociedad más justa y solidaria».

Por su parte, el director general del INEFOP, Eduardo Pereyra, señaló que las transformaciones del modo de producción requieren un involucramiento de las los sectores sociales para que se puedan tener un rol activo en la discusión y en la propuesta de alternativas ante estos cambios que se procesarán.

«El Fondo de Reconversión Laboral que administra INEFOP no es un fondo previsto para la inversión ni la ganancia, sino para la reconversión, para acompañar los procesos de transformación que tienen los sectores en el Uruguay, apuntalar la negociación colectiva, apoyar los procesos de diálogo, capacitar, investigar», apuntó Pereyra.

Por otro lado, Pereyra apunto al trabajo como eje vertebrador de la sociedad, pero aventuró que seguramente cambien las formas de trabajo y se generen nuevas actividades.

«Hoy el Uruguay cuenta con 5.000 puestos de trabajo vinculados a las energías renovables (eólica, hidráulica, fotovoltaica, biomasa). Hoy el Uruguay está desarrollando un Sistema de Cuidados que ocupa un número importante de personas; ha generado actividades vinculadas al medio ambiente que también emplean un número importante de personas; es uno de los principales productores de software, con desafíos en la programación y en el testing. Entonces, el Uruguay es un país que está apostando a elevar el nivel educativo de su población a efectos de que sea una zona del mundo que atraiga inversiones que buscan inteligencia, que buscan calidad y que buscan estabilidad», reafirmó el director general del INEFOP.

El secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, respecto a la presentación de este proyecto, destacó la importancia de promover una matriz productiva más diversa, más intensa en industrialización, con procesos de trabajo con más intensidad en conocimiento humano.

«Partimos de la base de que una matriz productiva que básicamente nos genera una inserción internacional intensa en materias primas o recursos naturales, en determinado momento hace que se reproduzca la dependencia y que se vayan asfixiando las posibilidades de producir -a través del trabajo pleno, del trabajo de calidad- un proceso de mejora en las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores y las trabajadoras», señaló el dirigente metalúrgico.

Abdala manifestó también que Industria Integrada permitirá preparar «la incorporación de la actual revolución tecnológica en las dinámicas de trabajo del país, y que la misma sea intensa, rica en conocimiento de los trabajadores y trabajadoras, intensa en negociación colectiva, con propuestas que tienen que ver con pensar en una nueva fiscalidad para la seguridad social, con el reparto equitativo del trabajo, con la reducción de la jornada laboral y con la formación permanente de los trabajadores».

El secretario general agregó que a estos objetivos se debe sumar un proceso de fortalecimiento del nivel de unidad, consciencia y organización de los trabajadores para que nuestra clase se constituya cada día en un sujeto importante en el desarrollo industrial del país.

Por otro lado, Abdala señaló que «hay un sentido antropológico del trabajo que es perenne. Podrán cambiar las formas concretas del trabajo y nosotros somos un agente de cambio para que cambien las relaciones sociales de producción en que el trabajo se desarrolla, pero el trabajo no va a desaparecer».

El sindicalista auguró que a medida que el sujeto humano evolucione, el trabajo «se irá mixturando como una actividad creativa con otras actividades como el deporte, con la educación, el disfrute cultural y la creación artística. Ese es nuestro sueño».

Ese sueño parece depender de qué decida hacer la sociedad con ese aumento de la productividad y esa disminución del esfuerzo humano inherente a esa nueva forma de producir. En definitiva, se trata de tomar partido sobre cómo lidiar con las nuevas formas de trabajar y con el papel que se le asigna al trabajo y a los trabajadores y trabajadoras.

No es una decisión menor, pero Uruguay estaría ubicado para este debate en las mejores condiciones, con una normativa que exige que las condiciones generales de trabajo sean negociadas en los consejos de trabajo con participación de Estado, trabajadores y empresarios discutiendo por rama de actividad.

Al mismo tiempo, el Fondo de Reconversión Laboral está en condiciones de financiar la capacitación de las nuevas generaciones de trabajadores que se requieren para la incorporación de la revolución tecnológica industrial.

Pero sobre todo, cuenta con un movimiento sindical dispuesto a dar la batalla por que estas nuevas tecnologías se incorporen apuntando a lograr que el aumento de la productividad redunde en mejores condiciones de vida y trabajo para toda la sociedad, especialmente para quienes producen la riqueza.

Publicada originalmente el 2 de setiembre de 2019 en
https://www.republica.com.uy/ante-la-incorporacion-de-nuevas-tecnologias-id727516/